Bajtín-Freire. Lo Popular:
Novelización, concientización, alfabetización crítica
Paul D. Fischer*
Traducción: Gabriela Ordiales
RESUMEN
Se desarrolla una interesante propuesta de llevar la cultura popular a la
investigación académica y a la pedagogía con base en los fundamentos de las
obras realizadas por Mijaíl
Bajtín en la crítica literaria y por Paulo
Freire en la educación. Dos pensadores cuya visión de las capacidades de la
cultura popular y de la necesidad de hacer surgir las voces y las
expresiones de los marginados y oprimidos constituye una revolución en la
academia.
Para ello, Fischer plantea también
utilizar la etnografía como
una metodología que sirve extraordinariamente para desentrañar los
imbrincados hilos de la cultura popular.
Trasladar todo esto al salón de clases podría significar una,
verdadera revolución pedagógica.
This paper deals on the interesting proposal of taking
popular culture into
academic research and pedagogy based on the works of Mikhail Bakhtin on
literary criticism and Paulo Freire's on education. Two thinkers whose view
on the capabilities of popular culture and the need to raise the voices and
the expressions of the marginated and the oppressed, constitutes a
revolution in itself for the academy.
Fischer, therefore, also proposes the use of ethnography as an
extraordinay method to disentangle the imbricate threads of popular culture.
To take all these into the classroom could bring a real
pedagogical revolution.
Los temas centrales de este trabajo son cultura popular y pedagogía;
pero
antes de abordarlos armaremos una especie de telón de fondo teórico a partir
de los trabajos del venerable Mijaíl
Bajtín (novelización,
carnavalización),
y de la filosofía educativa de Paulo Freire (educación liberadora,
conscientización). El título sugiere la dirección:
las orientaciones
teóricas de Bajtín y Freire aplicadas a lo popular
pueden producir
impresionantes resultados pedagógicos. El concepto de
Bajtín de novelización
es aplicable a muchos géneros populares contemporáneos, la noción de Freire
de conscientización requiere una educación
liberadora (educación para la
autonomía) vía la problematización de la cultura.
La combinación de ambos
crea la posibilidad de enseñar desde una posición que acepta el valor
cultural folclórico inherente a los géneros de expresión populares, vista
esta expresión como parte de un proyecto no-finito de formación del <pueblo>
en el ambiente post-moderno, y puede conducir hoy en día a los alumnos hacia
formas complejas de alfabetización crítica. Si comenzamos por recorrer bien
los caminos que hay que andar, espero agregar algo nuevo a lo largo de esta
ruta.
En su ensayo <Epic
and the Novel>, Bajtín
aborda, como una
diferencia importante entre los dos géneros, la inherente
completud de la
épica, y por contraste, la dinámica, que se <convierte> en la naturaleza de
la novela. Bajtín escribió:
La novela establece contacto con la espontaneidad del presente
inconcluso; esto es lo que evita que el género se congele. El
novelista se inclina a todo lo que todavía no se ha completado
(Holquist, 27).
Mientras que esto era problemático para los teóricos de La
Novela, la obra de Bajtín prefigura la discusión
reciente sobre la
narrativa, la cual ha ayudado a estimular el examen del significado de estos
productos. Al menos el proceso de estas discusiones está más claramente en
movimiento hoy en día. Para los académicos que se sienten seguros en sus
cánones, es difícil aceptar la heteroglosa y lo
no-finito, pero son
esenciales para el discurso libre del mercado.
Bajtín, sin embargo, no se limitó
únicamente a llamar a la
discusión académica sobre este aspecto extraordinariamente
adaptativo de <la
novela>. Concibiendo la <novelización> como un
proceso activo con
posibilidad de catalizar otros géneros para modificarse a si mismos, <la
novela> es un representante literario de adaptación a las circunstancias que
maduran en el medio cultural contemporáneo. Sobre estos otros géneros,
Bajtín escribió:
Se vuelven más libres y flexibles, su lenguaje se renueva a sí mismo
al incorporar la heteroglosa
extraliteraria y las leyes de la
<novelística> del lenguaje literario, se dialogizan,
permeadas con la
risa, la ironía, el humor, elementos de la auto-parodia, y finalmente
esto es lo más importante- la novela inserta en estos otros géneros
una indeterminación, una cierta semántica no-finita, un contacto
vivo con una realidad contemporánea no terminada, todavía en desarrollo (el
presente cuyo fin es abierto) (Holquist,7).
El problema con esto, para los académicos dependientes del
canón, es que los temas de <contemporaneidad>,
heteroglosa y contacto con la
cultura contemporánea en la narrativa expresiva, se encuentran muy por
<debajo> de problemas reconocidos, menos aún aceptados como objetos de la
discusión seria. La ironía, el humor y la parodia son temas adaptables más
bien al folclor que a una disciplina tan <superior> como la crítica
literaria o el Inglés con mayúscula. Esta era en
realidad la situación
cuando Bajtín escribió, y lamento reconocer que
persiste aún hoy en día en
la academia.
A finales de los sesenta, Ray B.
Browne, un profesor inglés
formado como folclorista, encontró tal resistencia para examinar los géneros
de la ficción popular (westerns, misterio, romance,
etc.), que se convirtió
en persona non grata en su propio departamento en la
Bowling Green State
University en Ohio (USA), e inició con éxito el
primer departamento
académico de Cultura Popular (y todavía sigue siendo el único). Al comienzo,
se vislumbró la posibilidad de una síntesis entre la crítica literaria y el
análisis de la cultura folc dentro del Estudio de
la Cultura Popular
(PCS,por sus siglas en
inglés). Falta todavía que esta promesa se cumpla
cabalmente. Este fue precisamente el problema al que se aplicó
Bajtín en su
(entonces) todavía por traducirse Rabelais
and his World, que
proporciona
ayuda a los resultados del Departamento de Cultura Popular y PCS. Era una
empresa inicialmente revolucionaria, que emprendió el análisis académico de
los materiales populares (libros de comics, filmes,
música pop, arte folc,
etc.) con las herramientas de la crítica literaria y folclorista, cuyo filo
se marchitó rápido. El PCS pronto se contentó con catalogar y elogiar
simplemente los materiales de su región. Esta actitud también parecía
asegurarsu sobrevivencia
institucional.
La primera generación de PCS, dirigida por Ray
Browne como jefe
del Departamento, era apolítica en sus análisis, diseñados para no hacer
olas institucionales. Durante este periodo, el PCS promovió estudios de
<fórmula> o <género>, articulados por John
Cawelti en Adventure,
Mystery,
and Romance, como su metodología central. Esta
orientación privó al PCS de
algunas de sus más valiosas potencialidades. Ya sin una mira a futuro, el
proyecto de PCS no llegó a convertirse en síntesis de la crítica literaria y
el folclor para articular los significados contemporáneos de las expresiones
populares. Satisfechos con glorificar el pasado, el PCS fracasó en su
intento de llevar a cabo lo que Bajtín supo décadas
antes:
Aunque en ocasiones la poética de Aristót
eles está sumida
profundamente hasta ser casi invisible, permanece estable el
fundamento de la teoría de los géneros. Todo funciona mientras no se
mencione a la novela. Pero la existencia de los géneros novelizados ya
conduce a la teoría por un caminillo ciego. Ante el problema de
la novela, la teoría de género debe someterse a una reestructuración
radical.
Los cánones internos, estáticos, de género o estudios de
fórmula, alejaron al PCS de lo no-fi-nito,
para convertirse esto en función
de lo popular en las vidas cotidianas de sus creadores y consumidores. En
lugar de examinar materiales populares como narrativas en los géneros
novelizados para promover una línea crítica que pudiera desentrañar las
complejidades de la creación, producción, distribución y uso de los
materiales de la cultura popular, el PCS huyó, prefiriendo
proporciónar una
lectura exportable de la Cultura Popular Americana que vino a ser subscrita
por la Agencia de Información de los Estados Unidos (USIA) (Browne).
Afortunadamente, se han generado nuevos enfoques para abordar
los materiales populares en la academia contemporánea, que se encuentran
bajo la rúbrica de <Estudios Culturales>. Lo que ocurrió con el PCS sirve
aquí de advertencia a los Estudios Culturales (CS, por sus siglas en
inglés). El enfoque de los CS, generado inicialmente en el Centro de
Estudios de Cultura Contemporánea (CSCC, por sus siglas en inglés) en
Birmingham, Inglaterra, y desarrollado en los Estados Unidos, en la
University of Illinois
Chamaign's Unit para la
Interpretación y la Crítica,
así como en otros lugares, armoniza más cabalmente con el propósito del
proyecto de Bajtín. Versados en la Teoría Crítica
de la Escuela de
Frankfurt, la semiótica, la deconstrucción, el
feminismo y demás, los CS
están conscientemente politizados. Abordan los materiales populares en un
esfuerzo por indagar la promulgación de los sistemas de valor dominante y de
hacer surgir las voces de los marginados y oprimidos.
Este enfoque con miras a futuro aborda el proyecto de
Bajtín en
Rabelais, y reconoce la capacidad que tienen los
materiales populares de
contener las articulaciones del medio cultural contemporáneo susceptibles de
tener un valor anticipatorio a medida que el futuro se desarrolla. La
principal diferencia es que los CS intentan hacerlo en su propio tiempo.
Esto es revolucionario, y Bajtín es un importante
modelo. La discusión sobre
la narrativa artística contemporánea sensible a las inequidades de poder,
género, raza y clase, puede analizarse para mostrar a una audiencia más
amplia las luchas ideológicas en el medio cultural. Esto es lo que el
futurista Alvin Toffler
llama <defensa civil contra la precipitación
radioactiva atmosférica.> En el medio contemporáneo, de cambios sociales y
culturales prolongados e intensos, constantemente está llegando un futuro
sustancialmente diferente del pasado. La habilidad de articular lo que está
por venir, o al menos de incrementar el accesos de otros a la comprensión
del siempre cambiante y no-finito medio cultural, es lo que
Bajtín elogia en
las novelas de Rabelais. El impacto de la
novelización en otros géneros, así
como la noción de Bajtín de
intertextualidad -incluso ningún texto narrativo
no escrito puede igualar el impacto de la novela-, son enteramente
compatibles con la inclusión de las narrativas transmitidas por los medios
de comunicación como objetos de estudio. Así, el enfoque de los CS para
abordar los materiales populares consigna los fracasos de PCS, y parece que
mantiene más el espíritu erudito de la obra de Bajtín.
En cuanto a la filosofía educativa de Paulo Freire, uno debe
considerar sus orígenes en los programas de alfabetización para adultos en
Brasil. Para enseñar a leer y escribir a ciudadanos adultos no
escolarizados, Freire empezó presentándoles los símbolos escritos para
representar <agua>, <abrigo> y <cuidado de la salud>. Después de esclarecer
el significado de estas cosas, Freire los problematizó
para los aprendices
mostrándoles lo deficiente que era su acceso a estas necesidades (agua
insalubre, chozas resquebrajadas, ausencia de médicos), y urgiéndolos a
hacer algo al respecto. Casi inmediatamente estos aprendices se sintieron
personalmente motivados para incrementar su aprendizaje y ayudarse ellos
mismos en el proceso de mejoramiento de sus condiciones de vida haciendo
públicos sus problemas. Esto provocó conflictos en el gobierno que contrato
a Freire, lo que lo llevó al exilio, pero su programa tuvo un éxito
indiscutible.
Freire diferencia dos tipos de educación, <educación bancaria> y
educación para la autonomía. Desaprueba la educación tradicional, como
<educación bancaria> en la cual los estudiantes reciben pasivamente
<depósitos> de conocimiento, y no están activamente motivados para aplicar
las lecciones anteriores al material que se presenta, dejan de lado sus
experiencias de la vida y su competencia cultural. En su más celebrado
libro, La pedagogía del oprimido, Freire utiliza la metáfora de
<alfabetización política> para caracterizar el estado activo posterior.
Denis E. Collins S. J.,
escribió en Paulo Freire: His
Life, Works, and
Thought que:
El utilizó la metáfora de alfabetización política para describir toda
la educación como un proceso a través del cual se liberan hombres y
mujeres. Aun cuando un individuo pueda haber pasado años en las
escuelas y universidades, si sólo ha recibido <depósitos> de educación
para ser domesticado, él es políticamente <iletrado>, incapaz de
hacer una lectura de la existencia humana de una manera que le permita
trascender la situación límite que mantiene la opresión.
Así, en este sentido la alfabetización política es hacer una
lectura de la existencia humana para trascender la opresión, la liberación.
Para Freire, el uso activo del conocimiento es un largo proceso en la vida,
y una <situación límite> es un momento dentro del proceso en que la cultura
se vuelve problemática, un obstáculo para la liberación y la alfabetización
política. La simple conciencia de que hay un obstáculo es el primer paso
importante hacia la liberación a través de la educación, pero no completo.
Examinar concienzudamente el problema, aprender la totalidad y las
verdaderas dimensiones de la situación, y después utilizar ese conocimiento
en una interacción posterior con el mundo, es educación liberadora. Este
proceso es igualmente posible en el llamado Tercer Mundo, y en el Primero.
Collins otra vez, sobre Freire:
El conocimiento verdadero es posible cuando los hombres pueden llegar
a un estado de <transitividad crítica>. Este estado de conocimiento es
aquel en el cual los hombres piensan como sujetos... la conciencia
crítica les permite integrarse ellos mismos al mundo a través de la
acción cultural. La conciencia crítica implica aprehender y analizar las
relaciones causales en las cuales el hombre se descubre a sí mismo <en
situación>. La aprehensión y el análisis deben presentar la
realidad como un problema y un reto. Estos posibilitan una sociedad abierta.
Promover la transitividad crítica a través de la educación
permite a la gente, entonces, pensar como sujetos -no en el sentido de
sometidos a quien gobierna, sino al mando de su propia subjetividad. Al
interactuar críticamente con su cultura, los individuos subjetivamente
conscientes, los alfabetizados políticamente, imbuyen su cultura de
vitalidad, como una sociedad abierta, en crecimiento, auto-reflexiva. Para
Freire, la conciencia transitiva crítica se logra a través de un permanente
proceso llamado concientización (conscientizacao).
El siguiente paso después
de tomar conciencia de la realidad como un problema representa el inicio de
este proceso. Es sólo a través de una <toma de posesión> cabal de la
realidad, mediante su desmitificación, y la acción sobre ésta, que se puede
concebir la liberación. Lo no-finito de la sociedad es análogo a lo
no-finito percibido por Bajtín en la novela y en
los géneros novelizados.
Con una conciencia crítica, los individuos se integran ellos mismos a sus
sociedades a través de la acción cultural, ambos participan del poder de la
cultura folc, es un <convertirse>, un desentrañar
las complejidades
entendidas a fin de proporcionar nuevas aperturas para la autonomía y la
liberación.
Esta necesidad de desmitificación es igualmente verdadera en los
barrios del Tercer Mundo, y en los suburbios del Uno Punto Primer Mundo
(1.1er), el medio donde habita este autor. Aquí, el reto es mucho
mas
complejo, porque la búsqueda de la completa alfabetización no puede
detenerse con la lectura, la escritura y la alfabetización política. La
presencia de los medios de comunicación en la educación informal que cada
alumno de fin de siglo veinte lleva al salón de clases, requiere que esos
medios sean desmitificados también. Para volver a Collins
una última vez, el
discute con precisión esta complejidad y propone una categoría todavía más
amplia, <alfabetización crítica>.
Si la conciencia se forma a través de periódicos y propaganda
gubernamental, Freire sugiere estudiar temas como subdesarrollo,
hambre, dependencia, la cultura del silencio, o las tácticas de la educación
anti-dialógica. Estos
temas sugieren otros temas opuestos que conducen al
descubrimiento de las situaciones límites y (uno espera) a actos
límites para liberarar a la humanidad.
Una vez que se logra la alfabetización, la tarea de la educación
continúa siendo problematizar la realidad, de
modo que los estudiantes
se conviertan en alfabetizados críticamente. Cualquiera que sea el
tema académico de investigación (y Freire esta consciente de que no todas
las disciplinas se prestan por igual a la tarea), la educación debe
buscar problematizar la cultura.
En el complejo Occidente, entonces, la
problematización de la
cultura debe incluir consideraciones críticas de la naturaleza
potencialmente opresiva de los medios de comunicación.
Como esto es claramente parte del proyecto de los CS, es, sin
lugar a dudas, una nueva idea. En <Mass
Culture and
the Eclipse of
Reason>,
Stanley Aronowitz
esboza los lineamientos de este proyecto a finales de los
setenta. Escribió:
El espectáculo aparece como el mundo real en el cual ellos despiertan
y participan en el proceso de vivir; su vida fuera de los medios es la
ficción. Si la escritura ha de convertirse en parte del proceso
crítico, la deconstrucción de la cultura cuya
audiencia son las masas es la
prioridad número uno. Es decir que la escritura puede consistir, en
primer lugar, de análisis de los espectáculos de TV de la variedad más
popular, la interrogación crítica sobre la música popular, y el
escrutinio constante de los géneros de filmes que se aproximan a la cultura
de masas, como l os filmes de desastres, espectáculos de horror y
aventuras. En otras palabras, el trabajo del profesor es
legitimar la cultura cuya audiencia son las masas a fin de criticarla y
trascenderla...
Este autor calificaría eso diciendo que es una obligación del
profesor estimular a los aprendices a usar las herramientas del análisis de
la cultura popular para críticar y trascender por
ellos mismos la cultura de
masas. Hoy en día es posible que el profesor pueda legitimar las lecturas
que los aprendices hacen de la cultura contemporánea, en el PCS, los CS, y
en ciertos enfoques para estudiantes de licenciatura (escritura a través del
currículo, etc.). En estos procesos, las tareas del esfuerzo universitario
pueden introducirse como versadas en los llamados mundos <reales> de los
alumnos, y que sus puntos de vista individuales les proporcionen puntos de
partida válidos para el análisis cultural. En el proceso, el mundo
no-espectáculo puede adquirir mayor profundidad y convertirse en el
verdadero espacio para la acción cultural. Esto hace al proceso liberador en
el sentido de Freire, no meramente bancario. Aronowitz
recuerda que el
pensamiento crítico autónomo es fundamental para el desarrollo de las formas
sociales, políticas y culturales democráticas. El capacitar a los
estudiantes para trascender las situaciones límites en las que están
atrapados por los medios de comunicación modernos, es educación para la
alfabetización crítica. Los ciudadanos alfabetizados críticamente,
conscientes de lo no-finito, y desarrollando la naturaleza de su cultura
pueden tomar, y tomarán, un rol más activo al conformar su futuro.
Todo esto ajusta bien dentro del área etiquetada CS.
Conscientemente des-especializados, que alientan el diálogo entre los
estudiosos de la cultura desde muchas tradiciones disciplinarias, los CS son
parte de la revolución interdisciplinaria contemporánea en la academia. Al
incluir la pedagogía crítica de Freire al repertorio de los CS, se adquiere
una filosofía y una metodología para inculcar en los alumnos su <estar en
situación>, y la forma de desmitificar-deconstruir
esa situación para su
propio beneficio. Una lectura del medio cultural contemporáneo orientada al
futuro ayuda a los alumnos jóvenes en su propia transformación. Preparar
para la vida en un futuro substancialmente diferente del presente es el
mejor camino que puede tomar la pedagogía contemporánea para procurar la
autonomía de estos pioneros andando el tiempo. Así también, los CS pueden
seguir la guía del la apertura de Bajtín para la
cultura folc y el
sentimiento, las expresiones universales <del pueblo>.
Una de las fuerzas clave que dan forma a los CS en la
actualidad, es el <giro antropológico> que dieron a finales de los sesenta,
el cual contribuyó a adquirir una concepción madura y compleja de la cultura
desde donde partir. Esta nueva posición teórica permitió validar el examen
erudito de las culturas propias más por accidente histórico que por
cualesquiera de sus cualidades inmanentes. Esto
significa que las culturas
contemporáneas podían ser estudiadas desde dentro, no por motivaciones
etnocéntricas, sino para articular sus trabajos internos en beneficio de los
observadores. Esto fue motivado también desde el lado antropológico porque
sus objetos de estudio tradicionales, las primeras culturas humanas, han
desaparecido virtualmente. El trabajo de Clifford
Geertz es un buen ejemplo
del resultado -él utiliza la frase <basta descripción> (thick
description)
para lo que pretende proporcionar en sus articulaciones sobre las culturas
que estudia o interpreta. Esta observación y descripción intenta construir
una lectura narrativa de una cultura, o de sucesos dentro de ella, la cual
evoca con exactitud la visión que tienen los de adentro para los de afuera,
una perspectiva emic. El nombre de esta metodología
antropológica es
etnografía.
La etnografía implica armar una extensa narración descriptiva
que haga justicia al embrollo de una cultura. Típicamente,
Geertz comenzó
sus ensayos describiendo un comportamiento aparentemente anómalo entre los
observados; entonces, a través de la discusión de los principios morales,
los patrones de comportamiento y las creencias de aquellos que eran
estudiados, demostró que la <anomalía> es de hecho una expresión orgánica de
la cultura, lo que lo condujo a mayores reflexiones. Después de todo, no hay
anomalías para los de adentro. La sugerencia aquí es que la aplicación de la
etnografía a los materiales de la cultura popular y su uso pueden
proporcionar lecturas mas profundas y más
comprehensivas de su rol y
significado dentro de una cultura que las que el PCS haya proporcionado
jamás. Hacer uso de las expresiones del pueblo en esta forma se asemeja al
sentido del proyecto de Bajtín cuando aborda la
obra de Rabelais, y es parte
de la educación para la conscientización que
demanda Freire.
La etnografía no es la cultura en sí misma, sino la escritura de
la cultura. Más precisamente, transmite de la cultura tanto cuanto un
observador puede tomar en forma escrita. Para algunos en la antropología, la
etnografía y el trabajo de campo son sinónimos. La etnografía ha sido una
herramienta metodológica en la antropología por cerca de cien años. Lo ha
sido a través de muchas crisis, y se han recibido muchas lecciones derivadas
de su uso, su fuerza y sus resultados. El hecho de que en el transcurso del
tiempo la etnografía ha sido adaptada con éxito a otras disciplinas habla
mucho en su favor. La etnografía se ha convertido en parte de la revolución
interdisciplinaria en la academia.
La etnografía es un fenómeno interdisciplinario emergente. Su
autoridad y retórica se han difundido a muchos campos donde la <cultura> es
un nuevo objeto problemático de descripción y crítica (Clifford,
3).
La etnografía es una metodología académica que se ajusta
extraordinariamente para desentrañar los imbrincados
hilos de la cultura
folc y popular.
La etnografía se está trasladando a áreas ocupadas desde hace
mucho por la sociología, la reciente crítica cultural o de avanzada
(Clifford, 1981), redescubriendo la
otredad y la diferencia dentro de las
culturas del Occidente (Clifford, 23).
Debido a las crisis que comenzaron en los sesenta, la cara de la
etnografía, como la practican los antropólogos, ha cambiado, ahora se ocupa
más de hacer sugerir las voces de las comunidades culturales marginadas.
La etnografía al servicio de la antropología ha considerado a otros
claramente definidos como primitivos ,
tribales o no-occidentales, o
pre-alfabetizados o no históricos -si la lista se
extiende,
rápidamente se convierte en incoherente. Ahora la etnografía se
enfrenta a otros en relación consigo misma, al verse a sí misma como
otro... La perspectiva de los etnógrafos, claramente íntima,
inquisitiva, deviene historia, literatura, propaganda y muchos otros
espacios inverosímiles. La ciencia de lo exótico está siendo
<repatriada> (Fischer
and Marcus).
Así, mientras los CS penetran cada vez más profundamente en el
zeitgeist[1]
de la cultura contemporánea, la etnografía ha surgido como una
herramienta clave a la cual se recurre cuando se da el <giro> antropológico.
Sin embargo, las etnografías en y de sí mismas no proporcionan
fines, en el mejor de los casos, verdades parciales.
Proporciónan datos a
partir de la observación y la reflexión desde la experiencia y la educación
de los etnógrafos. No hay límite para el número de etnografías que pueden
hacerse de un objeto determinado, evento o cultura. Cuando coexisten muchas
o algunas etnografias, la
heteroglosa puede provocar el surgimiento de una
imagen cada vez más rica. Dadas las limitaciones humanas, la etnografía da
cuerpo a los mejores intentos de los practicantes de usar el lenguaje
escrito para transmitir las complejidades de aspectos de las culturas
humanas. Ahora, con un sentido auto-reflexivo del etnógrafo como otro, la
etnografía puede intentar comunicar un sentido mas
verdadero de relatividad
cultural que su encarnación original, la cual con frecuencia apoya
implícitamente un statu quo imperialista.
Muchas voces claman por expresarse. La polivocalidad
fue restringida y
orquestada en las etnografías tradicionales al dar a una voz una función
autoral penetrante y a otras el rol de
fuentes. Una vez que el
dialoguismo y la polifonía se reconocen como modos
de producción
textual, la autoridad monofónica es cuestionada, y se revela como
característica de una ciencia que ha afirmado representar culturas
(Clifford, 15).
Hoy en día la etnografía trata de impedir el peligro de la
representación. En el lenguaje contemporáneo, representar a alguien o algo
es quitarle a esa persona o esa cosa su voz y su habilidad para definir más
completa y favorablemente su lugar cultural. La etnografía es
dialógica en
el sentido de que pretende entrar al discurso con otros en un intento de
evocar vía discurso, luego escritura, la verdad y la profundidad de la
cultura y la comunidad, <porque si puede hacerse un discurso para 'evocar',
entonces no necesita representar lo que evoca>. Evitar la representación en
los diálogos y la escritura sobre la cultura es parte de un esfuerzo plural,
post-moderno -que es parte del siguiente <giro> teórico y metodológico que
están dando los CS.
La evocación -es decir la «etnografía»- es el discurso del mundo
pot-moderno, para el mundo que hizo ciencia,
y que, hecha la ciencia,
ha desaparecido, y el pensamiento científico es ahora u modo
arcáico de conciencia que sobrevive por un rato
pero en forma degradada sin
el contexto etnográfico que lo creó y lo sostiene (Fischer,
123).
La ciencia monolítica, enraizada en las nociones occidentales de
progreso, avance y certeza, ha incluido la antropología y la etnografía,
pero esta última ha evolucionado. Las etnografías que difieren de la
antropología y la sociología han experimentado un acercamiento en el CSCC,
el lugar de origen de los CS
Este desarrollo, exportado al mundo a través de muchos libros,
la revista Cultural Studies, y un volumen de
procedimientos que lleva el
mismo nombre que un encuentro internacional sostenido en la Universidad de
Illinois en 1990, ha logrado otorgar mejor estatus al sitio que ocupan los
CS, y dentro de éste, la etnografía. Con base en la etnografía, los
sociólogos hacen ahora «interaccionismo
interpretativo» e «interaccionismo
simbólico», que tienen muchos paralelos con los CS. La obra de Norman
Denzinde 1992, Symbolic
Interaction and Cultural
Studies, intenta sintetizar
los dos. Aun los estudiosos de la obstinada disciplina de Comunicaciones
están adoptando la eficacia de la etnografía. Parte esencial e integral del
«giro» post-moderno y la revolución interdisciplinaria en la academia, la
etnografía es un cruce de fronteras esencial. El advenimiento de la
«etnografía crítica», moldeada por la teoría, y su importancia en los CS han
sacado al discurso y a la retórica de su estatus marginal en esta área. «Las
varias teorías críticas, feministas y post-estructuralistas que han influido
tan profundamente en los estudios culturales han hecho del discurso -hablado
y escrito- el lugar del significado, de la organización social, del poder y
la subjetividad.» (Becher and
McCall, 13). Está claro que éste es un triunfo
de la reflexión post-moderna que Mijaíl
Bajtín comprendió a cabalidad en su
época. Apenas recientemente una amplia gama de estudiosos contemporáneos
adoptaron el sentido que tiene Bajtín -y sólo con
cierta reticencia y con
grandes esfuerzos- respecto del poder «del pueblo», de lo grotesco, así como
de la importancia del estrato socialmente más bajo, y de que la cultura se
desarrolla desde abajo. A medida que este proceso continúa, las reflexiones
de Mijaíl Bajtín deben
agregarse a la mezcla de los CS.
La cultura popular es en muchos sentidos el equivalente
contemporáneo de lo grotesco, y aquellos que la estudian son en muchos
sentidos etnógrafos contemporáneos. Es en eventos populares en los cuales se
manifiestan muchas combinaciones donde encontramos nuestra mejor oportunidad
de penetrar en el espíritu universal «del pueblo» y de sentir el poder de
revivirlo y renovarlo hoy en día. Sin embargo, los pobladores occidentales
carecen de un lugar común equivalente al carnaval, donde la verdad
prevaleciente y el orden establecido son subvertidos regular o ritualmente
para beneficio de la población. Ciertamente, nunca por un largo periodo de
tiempo. Hoy en día, experiencias de este tipo deben ser investigadas. Esto
es parte esencial e integral de los problemas del mundo post-moderno, que
incluye la alienación de nuestras propias pasiones, nuestros propios
cuerpos, nuestros propios deseos y el conocimiento de nuestras propias
mentes. Si la sociedad americana ha de permanecer verdaderamente
democrática, los individuos necesitan ser impulsados a resolver estos
problemas. Mientras los PCS trataron y fracasaron, los CS son un nuevo
contendiente, más sofisticado en su enfoque de lo popular. Los invito a
incluir los trabajos de Paulo Freire y Mijaíl
Bajtín en su repertorio,
porque, como dijo Michael Holquist:
Aunque en el Occidente los folcloristas, los críticos literarios y los
historiadores intelectuales se han apropiado la visión de carnaval de
Bajtín, ésta tiene una importancia mayor que
cualesquiera de sus
aplicaciones en cualesquiera de estas disciplinas, ya que el libro trata
finalmente sobre la libertad, el valor que se necesita para
establecerla, el ingenio que se requiere para mantenerla, y sobre
todo, la espantosa facilidad con que puede perderse (Bajtín
XXI).
En la actualidad la cultura folc se
convierte con frecuencia en
cultura popular, que es transmitida a sus consumidores por enormes
instituciones corporativas. Esta naturaleza institucional se lleva algunos
de los aspectos universales del discurso libre del mercado. Los enfoques
académicos para explorar la expresión folc y
popular son con frecuencia de
alguna manera cooptados por las instituciones. Los
CS, resistentes a la
categorización disciplinaria, y abiertamente de la oposición a los intereses
culturales de la clase dominante, muy bien pueden proporcionar un espacio
académico apropiado al tipo de análisis del que Mijaíl
Bajtín fue pionero.
Bajtín escribió:
Hemos tratado de comprender a Rabelais
precisamente como parte del
manantial de cultura folc, la cual en
todas las etapas de su
desarrollo se ha opuesto a la cultura oficial de la clase gobernante y
ha desarrollado su propia concepción del mundo, sus propias formas e
imaginería (473).
El poder de la etnografía de evocar estas voces de oposición y
marginadas apenas está siendo reconocido por un amplio grupo y está ganando
fuerza. La noble tarea de continuar haciendo surgir la conciencia y la
comprehensión de las voces de oposición presentes
en el medio cultural
contemporáneo, no será silenciada.
Volviendo a los temas centrales de la pedagogía y la cultura
popular, con todo esto en mente, ¿qué significa esto para los estudiantes
contemporáneos de licenciatura? En la actualidad, no mucho. Con el creciente
interés que se ha puesto en el enfoque de los Estudios Culturales, evidente
en todos los Estados Unidos, puede esperarse que el mensaje filosófico,
político y cultural que transmite pronto escape de los grupos aislados de
estudiantes de post-grado y despierte el interés y encuentre su camino en
los curricula de licenciatura. Desafortunadamente,
el espíritu expansivo e
interdisciplinario de los CS es opuesto a las fronteras tradicionales entre
las disciplinas y a los cánones de formación, de manera que es difícil
asegurar su lugar en las instituciones de enseñanza superior. Su espíritu
revolucionario, centrado en la noción de que El Pueblo, con mayúsculas, vale
la pena ser estudiado con seriedad, necesita no perderse en la generación
futura. Mientras esa noción, que ya no parece tan revolucionaria ante el
valor nominal, se traslada al trasfondo, presentar lo popular a los nuevos
estudiantes sin una justificación, puede ser todavía muy revolucionario.
Mientras que varias especializacines como Cultura
Popular, Comunicaciones
Masivas, Radio-TV-Cine y Periodismo, proporcionan a aquellos alumnos
centrados y motivados oportunidades de indagar más allá de la superficie de
estos aspectos de nuestra cultura, trasladar la discusión de Lo Popular al
currículo general puede crear lazos funcionales para todos los alumnos entre
sus vidas académica y cotidiana. ¿Me atrevo a resucitar la palabra
relevancia en este contexto? Como un catalizador para el pensamiento
individual y crítico, los sucesos y artefactos de la cultura popular
proporcionan oportunidades aun a estudiantes universitarios de primer
ingreso de aplicar sus habilidades expresivas para que logren manejar mejor
el mundo que habitamos. Muy probablemente estas oportunidades serán
asequibles a través de un cambio interdisciplinario dentro de cursos de
estudios generales, empleando la perspectiva construida en este artículo.
Por ejemplo, en cursos de Redacción o Composición, se les puede
presentar a los estudiantes materiales populares para analizar y criticar.
Apoyar el contenido de su expresión escrita mientras sólo se critican
algunos aspectos de su escritura como argumentación efectiva, une la
expresión personal y la subjetividad al éxito académico. Uno de los grandes
encantos de tal enfoque, congruente con el de Freire, es su habilidad para
impulsar, apoyar y habilitar la subjetividad individual y hacer surgir las
voces marginadas y oprimidas dentro del currículo tradicional. El reto
consiste en apoyar los puntos de vista individuales de los estudiantes,
impulsarlos a expresarse ellos mismo en la escritura a niveles adecuados
para alcanzar el éxito universitario. Al mostrar a los estudiantes las
técnicas de redacción y análisis de los materiales populares, se les
proporcionan herramientas, de modo que puedan intentar estas formas de
expresión con aspectos del mundo con el cual ellos están personalmente
familiarizados.
La subjetividad en este sentido no es que el profesor
proporcione alguna lectura de su preferencia de un determinado texto, para
que los estudiantes lo parafraseen o lo repitan. Estimular el conocimiento
de aspectos de lo popular, así como la inclinación que los estudiantes
muestren hacia éstos, solicitar análisis fundados en la historia y la
cultura que llevan al salón de clases, puede formarlos como estudiantes,
escritores e individuos. En ocasiones los estudiantes se resisten a sacar
los materiales populares fuera de su dominio de entretenimiento y diversión,
pero sirve para problematizar los materiales, en el
sentido que propone
Freire; un aspecto esencial de la educación para la autonomía y la
liberación.
Una mayor competencia para comprehender,
analizar y presentar
sus puntos de vista respecto de lo popular, mejora la alfabetización de los
estudiantes, no sólo en la lectura y la escritura, sino como consumidores de
eventos y artefactos populares, cualquiera que sea el medio de difusión. El
expresar la percepción que tengan de la calidad (o la ausencia de calidad)
en el medio popular, puede dar a todos los estudiantes, no sólo a aquellos
orientados a carreras dentro de ese medio, un sentido más completo de sus
propias percepciones, los hace consumidores más perspicaces, y les permite
liberarse. Este puede ser el aspecto revolucionario de la segunda generación
de la pedagogía popular.
Al proporcionar a los estudiantes nuevas
herramientas para
expresar su opinión subjetiva respecto de su propia cultura, se plantan los
cimientos del éxito en varios niveles. En primer lugar proporciona
motivación para incrementar su maestría de habilidades expresivas
específicas que conducen al éxito universitario. En segundo lugar, al
escuchar otras opiniones sobre eventos y artefactos con los cuales ellos
están ya familiarizados de alguna manera, se crean oportunidades de
desarrollo con potencial para un impacto duradero. Y en tercer lugar, la
alfabetización crítica respecto de los medios modernos de comunicación
proporciona habilidades valiosas con aplicaciones progresivas para todos los
estudiantes, no solamente aquellos que eligen especializarse en campos
directamente relacionados con los espectáculos de los medios de
comunicación. Esto proporciona a los estudiantes mucho más que un sostén
concreto en la situación en que ellos mismos se encuentran, y nuevas
posibilidades de trascenderla, una educación para la liberación.
La investigación en curso para desarrollar enfoques sensibles
multiculturales para la enseñanza universitaria en el Occidente es
fácilmente realizable vía los CS. El examen de las culturas
auto-seleccionadas, enraizadas en relaciones afectivas preestablecidas,
reforzadas por el éxito académico en la escritura, aumenta su auto-estima y
su dominio sobre el mundo a medida que los alumnos lo perciben como parte de
los constructos con frecuencia abstractos y
peculiares de la educación
formal. Alentar este tipo de subjetividad es uno de los propósitos
importantes para la segunda generación de la pedagogía de Lo Popular. Es una
realización parcial de la educación de Freire para la liberación en el Uno
Punto Primer Mundo.
En la introducción al libro editado de Henry
Giroux y Roger I.
Simon, Popular Culture,
Schoo-ling,
and Society,
Giroux y Paulo Freire
tratan de explicar que los ensayos reunidos presentan for-mas
valiosas de:
...repensar la relación entre la pedagogía crítica, la diversidad
cultural y la vida pública, a través de una concepción particular de
alfabetización crítica...
Uno de los más importantes proyectos educativos para la próxima década
será el desarrollo de una alfabetización crítica que incorpore las
políticas de la diversidad cultural con una visión de la política que
reconozca la importancia de la vida pública democrática... En este caso, la
alfabetización crítica significaría reestaurar
para los estudiantes
aquellos conocimientos y habilidades que crean la solidaridad en
cuanto a principios como libertad, igualdad y justicia, sin destruir
la importancia de los diversos derechos individuales y las tradiciones
culturales.
Este interés en la vida pública democrática refleja los
apuntalamientos del enfoque de Arono-witz
en el sentido de que una
ciudadanía formada y crítica es esencial para el avance de la verdadera
democracia. Esto también se relaciona con el enfoque de
Holquist sobre la
centralidad de la noción de libertad en la obra de Bajtín.
El respeto a los
individuos y a sus diversas culturas de origen lo señaló claramente la
filosofía educativa progresivade
John Dewey hace décadas.
Debemos ayudar a
los estudiantes a examinar el total de sus relaciones con lo popular si es
que vamos a promover el proyecto educativo liberador en todos los sentidos
antes detallados.
En las clases de redacción que este autor ha impartido de esta forma,
muchos estudiantes se mostraron encantados de que sus opiniones fueran
valiosas, y disfrutaron la oportunidad de expresarse ellos mismos sobre un
tema estrechamente relacionado con sus vidas cotidianas. El escuchar los
puntos de vista de sus compañeros les dio una gama de respuestas que pueden
considerar en futuros encuentros con la cultura popular. Sobre todo, la
mayoría afinó su escritura relativamente sin esfuerzo -ellos esperaban algo
mucho más árido. Haciendo una evaluación de mi enseñanza, me puedo
vanagloriar de que no impuse alguna lectura privilegiada a mis estudiantes,
y espero haberlos prepardo como escritores,
estudiantes y analistas de la
cultura popular de manera tal que los conduzca al futuro éxito académico y a
un dominio mayor de sus vidas cotidianas, de acuerdo con los
constructos
teóricos señalados anteriormente.
Esta es una de las formas en que los encuentros de cultura popular
pueden usarse en un salón de clases de estudios generales para promover la
alfabetización crítica de los estudiantes, el dominio de sus propias
subjetividades y el potencial para la liberación a través de la educación.
Con base en Bajtín, Dewey,
Freire, los Estudios Culturales, y demás, Lo
Popular en el salón de clases puede ayudar a los jóvenes pioneros en su
momento, a ordenar su nuevo medio cultural para ellos mismos. Al hacerlo, a
menudo enseñan mucho a sus instructores. Este proceso de descifrar o de
construir los materiales folc-popular
contemporáneos, por lo que pueden
decirnos respecto de nuestra cambiante sociedad, es exactamente lo que
Bajtín dice que Rabelais
estaba haciendo en su tiempo. Establecer esta
conección con una cultura que nace, un nuevo y
descongelado medio cultural,
es un reto que todos enfrentamos. Es describiendo los contornos de
constructos culturales que surgen nuevamente y
comunicandolos a las cada vez
más amplias audiencias, como La Novela y otros aspectos de Lo Popular
promueven el desarrollo de la cultura desde abajo en las sociedades masivas
de hoy en día. Al llevar materiales populares y orientación pedagógica a
incluso los más jóvenes de los estudiantes universitarios de primer ingreso,
y al hacer surgir sus voces, para muchos por primera vez, continuamos con el
proyecto de Bajtín
Nota
1. Del alemán, «espíritu de la época» (n. del t.).
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* Investigador del Depto. de Estudios sobre
Cultura Popular, Bowling Green
State University, Ohio.
[1]. Del alemán, <espíritu de la época> (n. del t.).