VOLUMEN I

PRINCIPIOS DE FILOSOFÍA

 

LIBRO III

FENOMENOLOGÍA

 

CAPÍTULO 1

INTRODUCCIÓN

 

§1. EL FÁNERON

 

1.284. Faneroscopía es la descripción del fáneron; y entiendo por fáneron la totalidad colectiva de todo lo que de algún modo o en algún sentido tiene presente la mente, sin considerar en absoluto si se corresponde con algo real o no. Si se pregunta, presenta cuándo o para qué mente, responde que dejo estas preguntas sin respuesta, no habiendo dudado nunca de que esos rasgos del fáneron que he encontrado en mi mente están presentes en todo momento y para todas las mentes. Hasta donde he desarrollado esta ciencia de la faneroscopía, está ocupada por los elementos formales del fáneron. Sé que hay otra serie de elementos imperfectamente representados por las Categorías de Hegel. Pero no he podido dar cuenta satisfactoria de ellos.

 

1.285. Los filósofos ingleses han usado habitualmente la palabra idea en un sentido próximo al que yo le doy a fáneron. Pero de diversas maneras han restringido demasiado su significado como para abarcar mi concepción (si de concepción puede hablarse), aparte de conferirle una connotación psicológica a su palabra, que yo he excluido cuidadosamente. El hecho de que tengan el hábito de decir que "no existe una idea" como esto o aquello, al mismo tiempo que concretamente definen al fáneron, hace a su término inevitablemente inadecuado para mi objetivo.

 

1.286. No hay nada tan directamente abierto a la observación como los fanerones; y ya que no tendré necesidad de referirme más que a aquellos que (o semejante a los que) son completamente familiares para todos, cada lector puede controlar la precisión de lo que estoy diciendo a su respecto. [...] Lo que llamo faneroscopía es ese estudio que, sostenido por la observación directa de los fanerones y la generalización de sus observaciones, distingue varias clases muy amplias de fanerones; describe los rasgos de cada una; muestra que, aunque están tan inextricablemente mezclados entre sí que ninguno puede aislarse, es evidente que sus características son completamente diferentes; por tanto prueba, indiscutiblemente, que una concreta lista muy corta incluye a todas estas amplias categorías de fánerones que existen; y, finalmente, se ocupa de la laboriosa y difícil tarea de enumerar las principales subdivisiones de estas categorías.

 

1.287. Queda claro, por lo que se ha dicho, que la faneroscopía no tiene nada que ver con la cuestión de hasta qué punto los fanerones que estudia se corresponde con alguna realidad. Religiosamente, se abstiene de toda especulación acerca de cualquier relación entre sus categorías y los hechos fisiológicos, cerebrales u otros. No pretende, sino que evita cuidadosamente, las explicaciones hipotéticas de cualquier clase. Simplemente, escruta las apariencias directas y se esfuerza por combinar la exactitud minuciosa con la generalización más amplia posible. El gran esfuerzo de los estudiosos no está influenciado por ninguna tradición, por ninguna autoridad, por ningún razonamiento para suponer que de tal y tal modo deben ser los hechos, por ninguna fantasía de clase alguna, y se confina a sí mismo en la honesta y sincera observación de las apariencias. El lector, por su parte, debe repetir para sí mismo las observaciones del autor y decidir, a partir de sus propias observaciones, si lo que el autor refiere acerca de las apariencias es correcto o no.

 

 

§2. VALENCIAS

 

1.288. [...] Tengo cierta solvencia con dos diferentes clasificaciones, ambas completamente verdaderas; y puede haber otras. De estas dos que conozco, una es una división según la forma o estructura de los elementos y otra conforme a su materia. [...]

 

1.289. [...] Estas columnas se caracterizan por sus distintas valencias, así:

[...] son medenadas (μηδέν ninguno + el patronímico = ιδης).

[...] son mónadas;

[...] son díadas;

[...] son tríadas;

[...] son tétradas;

[...] son péntadas [...];

[...] son héxadas [...];

[...] son héptadas [...];

[...] son óctadas [...].

 

1.291. [...] Ahora bien (mi lógica aquí puede ser enmarañada, pero es correcta) dado que mis diez tricotomías de signos * habría probado que son independientes una de otras (lo que es con seguridad, altamente improbable) , bastaría con proporcionarnos clases de signos en número de

310 = (32)5 = (10 - 1)5 = 105 - 5.104

+ 10.103 - 10.102

                                    + 5.10 - 1

                                    = 50000

                                    +   9000

                                    +       49

                                    = 59049

[...]

 

 

 

 

CAPÍTULO 2

LAS CATEGORÍAS EN DETALLE

 

A. PRIMERIDAD

 

§1. LA FUENTE DE LAS CATEGORÍAS

 

 

§2. LA MANIFESTACIÓN DE LA PRIMERIDAD

 

1.302. La idea de Primero predomina en las ideas de frescura, vida, libertad. Libre es aquél que no tiene a otro tras de sí, determinado sus acciones: pero en la medida en que entra la idea de la negación de otro, entra la idea de otro; y tal idea negativa debe ponerse en el fundamento (background) o no podemos decir que predomina la Primeridad. [...] La Primeridad no predomina por estar separada de las cualidades, sino por ser algo peculiar e idiosincrásico. Lo primero predomina en la sensación, en cuanto diferente de la percepción objetiva, del deseo y del pensamiento.

 

§3. LA MÓNADA

 

1.303. La idea pura de una mónada no es la de un objeto. [...] Imagínenme teniendo, en un estado de somnolencia, un vago, inobjetivado, todavía menos insubjetivado, sentido de rojo o un gusto de sal o un dolor o un pesar o una alegría o una prolongada nota de música. Esto sería, del modo más aproximado posible, un sentimiento puramente monádico. Ahora bien, para convertir esta concepción psicológica o lógica en metafísica, debemos pensar una mónada metafísica como una naturaleza pura en sí misma, o cualidad, sin partes o rasgos y sin materialización (embodiment). Tal es una mónada pura. [...]

 

§4. LAS CUALIDADES DE LA SENSACIÓN

 

1.304. ... Entre los fanerones existen determinadas cualidades de la sensación, como el color del magenta, el olor de la esencia (attar), el sonido de un silbido de tren, el gusto de la quinina, la cualidad de la emoción al contemplar una precisa demostración matemática, la cualidad de sentir amor. [...] Hay algo que esas cualidades implican, como un elemento de ellas mismas. Pero yo me refiero a las cualidades mismas que, en sí mismas, son meros posibles (may be), no necesariamente realizados. [...] Esta mera cualidad, o talidad (suchness) no es en sí mismo un acontecimiento, como lo es ver un objeto rojo; es un mero puede-ser. Su único ser consiste en el hecho de que podría haber esa peculiar, positiva talidad en un fáneron. [...]

 

§5. LA SENSACIÓN EN CUANTO INDEPENDIENTE DE LA MENTE Y EL CAMBIO

 

 


 

* Ver las cartas a Lady Welby. Estas diez tricotomías no deben confundirse con las diez clases de signos no completamente independientes, dadas en el Volumen 2, Libro II. Las últimas se originan a partir de sólo tres tricotomías; mientras  que las diez tricotomías producen sesenta y seis clases de signos no completamente independientes.